Los esguinces de rodilla son frecuentes en deportes, y su incidencia varía significativamente según el deporte, el nivel de competición y el sexo del atleta. En los últimos años, el aumento de las lesiones de LCA ha sido notable. Los traumas o esguinces de la rodilla pueden ser graves, y las lesiones usualmente se producen durante la actividad deportiva. Estas lesiones implican el estiramiento o desgarro de los ligamentos que sostienen la articulación de la rodilla, en particular el ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento colateral medial (LCM).
Cómo se produce una ruptura del ligamento cruzado anteriorUn desgarro o ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) se produce más comúnmente por una lesión durante un cambio repentino de dirección, un giro o un aterrizaje por un salto en forma inadecuado. Normalmente el pie permanece fijo al suelo mientras la rodilla se dobla hacia adentro, a menudo combinado con una rotación interna de la cadera y, a veces, con una contracción excéntrica del cuádriceps, creando fuerza suficiente para romper el ligamento. El contacto directo con la rodilla también puede provocar un desgarro, pero las lesiones sin contacto son más frecuentes.
Las lesiones del LCA son más comunes en el sexo femenino que en el masculino.
Las lesiones del LCA pueden ser prevenibles en algunas ocasiones y por ello se insiste especialmente en los deportistas jovenes en tener un buen programa de fortalecimiento muscular, elongación muscular, repetición de gestos deportivos de salto, giro, balance y mantenerse dentro de las capacidades deportivas de cada uno incrementándolas gradualmente. Existen programas de prevención de lesión de LCA. Uno de ellos ha sido propiciado por FIFA que se puede ver en su página web: https://inside.fifa.com/health-and-medical/injury-prevention pero igual, hay otros programas. Estos programas pueden aplicarse a cualquier deporte.
El tratamiento de las lesiones del LCA en niños requiere una consideración especial debido a la ubicación de las placas de crecimiento.
Dependiendo del grado de lesión del LCA, la edad del paciente y el nivel de atletismo, se pueden recomendar tratamientos quirúrgicos o no quirúrgicos.
El tratamiento varía según el grado de lesión, edad y nivel deportivo, pudiendo ser conservador o quirúrgico.
Los deportes que implican paradas repentinas, cambios de dirección, pivotes, saltos y contacto físico tienen las tasas más altas de esguinces de rodilla. Estos incluyen:
Más allá del tipo de deporte, hay otros factores que influyen en la incidencia de esguinces de rodilla
Factores como sexo, nivel de competición, mecanismo de lesión y antecedentes de lesión aumentan el riesgo de esguinces.
Se realiza mediante historia clínica, examen físico, rayos X y resonancia magnética para evaluar daños en tejidos blandos.
El tratamiento definitivo puede ser conservador o quirúrgico.
Indicado según el deporte, edad y estabilidad en la vida diaria. Incluye terapia física y ortesis. Se fortalece la musculatura y se trabaja la propiocepción.
Incluye reparo primario o reconstrucción del LCA.
Indicaciones: desgarros agudos/crónicos cerca del origen óseo, avulsión y rupturas parciales. Ventajas: preserva la estructura anatómica y fibras nerviosas originales, permitiendo recuperación más rápida y menos dolorosa. Requiere criterios específicos de ubicación, calidad del tejido y momento de la cirugía.
Se realiza con tendones propios o de donador. El procedimiento utiliza túneles y sistemas de fijación que permiten rehabilitación temprana. El paciente puede regresar a deportes de alto nivel a los 6-8 meses postcirugía.
La rehabilitación estructurada es esencial para recuperar el movimiento y funcionalidad. La complicación más común es la rigidez por falta de extensión completa.